Ni escucha, ni ve, ni tiene nada que decir… ¿y Pedro Sánchez, presidente del gobierno?
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha conseguido algo que parecía imposible: unir al conjunto de la profesión médica en su contra. No es un logro menor. En un colectivo tan diverso como el nuestro, donde conviven especialidades, generaciones, sensibilidades ideológicas y realidades laborales muy distintas, alcanzar semejante nivel de rechazo requiere una combinación poco frecuente de soberbia política, incapacidad negociadora y desconexión absoluta con la realidad asistencial. Hoy, el Sistema Nacional de Salud se encuentra al borde de un conflicto de dimensiones históricas. Y no porque los médicos hayan decidido, de repente, convertirse en un problema. Al contrario: llevamos años sosteniendo un modelo que se mantiene gracias al sacrificio personal de miles de profesionales que han aceptado jornadas interminables, guardias abusivas, deterioro de su salud física y mental y una conciliación familiar prácticamente inexistente. Lo que ocurre ahora no es fruto de un capricho ni de ...