El elefante, la estaca y la dignidad profesional
(IMAGEN TOMADA DE INSTAGRAM @DOCTORLOWCOST)
El elefante, la estaca y la dignidad profesional
En los últimos días ha circulado en redes sociales un mensaje potente, incómodo y deliberadamente provocador, acompañado de una imagen tan sencilla como devastadora: un elefante atado a una estaca. El autor, conocido como Doctor Low Cost, lo utiliza para denunciar la explotación del médico en la sanidad privada y apela a un concepto bien conocido en psicología: la indefensión aprendida.
Desde el Sindicato Médico de Córdoba queremos felicitar públicamente este mensaje, acierta de lleno en el fondo de una relevante cuestión. La metáfora del elefante es especialmente certera para describir el estado anímico y profesional de buena parte del colectivo médico.
Un elefante adulto no está atado por la fuerza de la estaca, sino por la convicción de que no puede liberarse. Aprendió de pequeño que tirar era inútil. Hoy, aunque la estaca sea débil, ya no lo intenta.
Ese es, lamentablemente, un retrato reconocible de nuestra profesión.
La indefensión no distingue entre pública y privada
Aunque el mensaje original se centre en la sanidad privada, la metáfora es perfectamente aplicable a la sanidad pública. Porque la dignidad profesional no depende del entorno laboral. Es una sola.
También en el sistema público se ha normalizado:
· la sobrecarga estructural
· las agendas imposibles
· la pérdida de autonomía clínica
· la falta de reconocimiento
· y la asunción resignada de condiciones que nadie aceptaría en otras profesiones con similar responsabilidad.
Durante años se nos ha repetido que “no hay alternativa”, que “siempre ha sido así”, que “es lo que hay”. Y ese relato, repetido lo suficiente y aderezado con la romantización patológica de la vocación, termina convirtiéndose en una estaca psicológica.
Burnout: cuando el elefante se derrumba
No es casual que el colectivo médico esté atravesando una auténtica epidemia de burnout. El agotamiento emocional, la despersonalización y la sensación de inutilidad no aparecen de la nada. Son la consecuencia directa de trabajar durante años en un sistema que exige cada vez más y devuelve cada vez menos.
Un elefante puede aguantar mucho peso, pero incluso el elefante acaba cayendo si nunca se le permite soltar la carga.
Hablar de burnout no es hablar de fragilidad individual. Es hablar de fallo sistémico. Y la indefensión aprendida es el caldo de cultivo perfecto para que ese fallo se cronifique.
Recuperar la conciencia de fuerza
El valor del mensaje que comentamos no está solo en la denuncia, sino en el recordatorio implícito de algo esencial: el elefante es fuerte.
La profesión médica sostiene buena parte del sistema sanitario. Sin médicos no hay consultas, no hay quirófanos, no hay diagnósticos, no hay tratamientos, no hay sistema. Y sin embargo, hemos interiorizado durante demasiado tiempo la idea de que no podemos cambiar nada.
Desde el sindicalismo médico creemos que ha llegado el momento de revisar esa creencia, de cuestionar la estaca y de recuperar la conciencia de fuerza colectiva. No desde la rabia estéril, sino desde la organización, la unidad y la defensa firme de la dignidad profesional.
Porque seguir aceptando lo inaceptable no es vocación. Es resignación.
Seguimos atados a una estaca sin saber muy bien quién la ha clavado. Y en este circo, no podemos descartar que haya sido incluso un payaso. Pero los elefantes no están hechos para vivir en jaulas mentales. Y los médicos tampoco.
Pedro Jiménez Cabrero
Vicepresidente del Sindicato Médico de Córdoba
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